Juan Ignacio a cuartos de final

Chela dió otro golpe

Incredulo, apacible, tranquilo, como la imagen que transmite en cada oportunidad en que pisa la cancha o en que uno se cruza con él por la vida. Pero la procesión va por dentro, como muchas veces lo reconoció: “El que dice que no está nervioso miente”. Lo cierto es que por primera vez en su carrera Juan llega a los cuartos de final del US Open, que lo hizo en una temporada en la que dedicó el tiempo para mejorar su tenis y para reafirmar que los años impares le caen muy bien a los argentinos en este certamen.

Fueron cinco sets bajo un sol que elevó la temperatura hasta cerca de lso 30 grados, en un partido que por momentos fue apático, irregular (así lo reconocería Juan) lleno de errores por el lado de Wawrinka -quien metió tantos tiros ganadores (65) como pelotas arrojó afuera (68)-, pero muy tenso, porque ambos se jugaban la chance de ingresar, por vez primera superar los octavos en Flushing.


El suizo comenzó quebrando en el cuarto juego del primer set y después cerró con otro en el décimo. De nada había servido el descuento de Chela en el séptimo. Pero la recuperación del argentino había comenzado.
Dos breaks le permitieron a Juan Ignacio pornerse adelante y encaminarse hacia la paridad en el marcador. En ese momento se notaba una mayor regularidad en Chela y una notoria falta de consistencia en el juego del suizo, que había perdido la poca precisión del capítulo anterior.
Sin embargo, las idas y vueltas en el juego del argentino lo llevaron a que nuevamente sea Wawrinka quien logre el primer quiebre, que Chela recuperaría tres juegos después, para extender la definición al único tie break que tuvo el encuentro.
Cuando en esa instancia tomó ventaja Juan (mínima), la aprovechó y se lo llevó por 8-6.
La apatía volvió a ganar el encuentro y con tres quiebres del suizo Juan era borrado de la cancha en camino al set de la definición: el quinto.
Los nervios de ambos jugadores se notaron en cada impacto. Se prestaban el mando del juego en cada punto y recién en el séptimo juego uno puso lograr el objetivo. Quiebre de Chela y a sostener el saque propio. En el siguiente turno de Wawrinka las manos del suizo describían arcos indescifrables en el swing que acercaron al argentino a su primer match point, que el ataque, ahora preciso, del europeo supo echar por tierra.
Con Chela al servicio la historia se aprestaba a concluir. Rápidamente se puso 40-0 y faltaba el último empujoncito. No pudo en el primero de ellos, pero en el siguiente punto -bien trabajado- el revés cruzado de Wawrinka (que para ese entonces ya jugaba con mucha precaución y sin tomar riesgos) quedó a mitad de la altura de la red.
Brazos en alto, sonrisa a su equipo y alivio por su pase a cuartos de final.

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